Just another WordPress.com site

Solo Palabras

Seguir.

Seguir; seguir haciendo de cualquier forma, aunque caiga la noche mientras tanto y los ojos de nadie lleguen a ver lo hecho. Seguir haciendo sin pensar, fabricando formas de decir lo de dentro, canales y vías, puentes abandonados y caminos intransitados que al fin están ahí, abiertos; vacantes y útiles. Y seguir porque no hay de otra. Seguir porque a pesar de los engaños autoimpuestos, así debe de ser; es lo correcto para el alma, ¿para quién?, para el alma, el alma, lo que se es, el centro, el verdadero, el inmortal, el ser que se comunica con el cuerpo, el que se siente aquí , el de los 21 gramos, el de los libros, el sagrado, el humilde, al que no le importan los resultados a pesar de que nadie le haga caso, el que sigue, la que sigue, lo que sigue antes y después de esto, de aquí. Seguir a pesar de las miradas vacías y los oídos que no escuchan, seguir, por mi y por los que te miran y entienden a quién miran, a qué miran, a sí mismos, al cosmos, a ti. Sin razón terrenal, sin razón comprensible y expresable, pero con toda la razón.

Anuncios

Es.

Es, por que así lo creo.


Uva.

Uva, quién supiera como eres por dentro.


Lástima

Butacas vacías, oportunidades desperdiciadas.


Niebla

Flotando hacia allá,sabiendo o sin saberlo.


Nada.

Más que dejarse llevar por la corriente, aflojar el cuerpo y sentir como se va moviendo, flotando en el agua, sin resistencia, abriendo los brazos y sintiendo el vértigo de la bajada, la velocidad que aumenta y el control que se pierde, no pensar, solo caer hacia no sé donde, a veces no hago nada más que dejarme llevar y me hundo en la cama y mientras menos me resisto más se sumerge mi cabeza en el colchón y menos de las paredes veo cada vez, no pienso porque cuando lo hago me sorprendo atrapado en las trampas que me pongo yo mismo, me descubro escuchando a mis pensamientos que me hablan con una voz que no es la mía y diciéndome todas esas cosas que no pienso yo , sino todos los demás, acerca de mi, la mente que se empeña en complicarlo, en requerir explicaciones y en sacar deducciones equivocadas, anticipadas y corruptas. Me dejo llevar y la música llega al fin a su destino, el sabor se extiende en todas sus posibilidades, la sonrisa es plena y mi voz es una vibración imponente que puede viajar hasta el fin del universo y puede golpear mi espalda.


Humano

Me duele el corazón de tanto que siento ser humano. Me duele de las miradas y de los futuros inciertos de otros que me preguntan a dónde van; de la música que me traspasa pero no sin dejar una huella que ya no se borra en mis venas y en mis órganos. Me duele la vida de risas, me duele de comer ese plato que no merecería si no es porque no me importa si lo merezco o no; de la soledad acompañada que sufrimos todos cuando pensamos demasiado y de la aguda compañía de todas las cosas cuando ponemos la suficiente atención. Ser humano duele con un dolor delicioso y extraño, en cada palabra del libro que te llena de tinta los ojos por dentro y en cada pintura que se prende a tu mente y la colorea de locura y de horror y de preguntas que no queremos contestar. Qué placer es este dolor que nos despierta cada día y nos adormece por la noche, que fortuna la experiencia de poder beber de las palabras de otros y más cuando son embriagadoras y profundas. Las punzadas de un tatuaje, las nubes de humo, las risas mojadas, el tacto dudoso, los mariscos y las flores, cuando te hieres el dedo con las cuerdas de la guitarra o la espada te marca haciendo que desees una cicatriz perenne, las quemaduras del sol en la frente, una pierna dormida por una posición incómoda en un viaje larguísimo que comienza a molestar, cuanto dolor agradable tiene la existencia, cuantas lágrimas que se gastan y cuantas que se ahorran, reír hasta que duele, dolores que hacen reír.