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Leer.

Leer es vivir. Si nos ponen en una fiesta horrible en la que no queremos estar y en donde nos estamos aburriendo mucho, ya sea porque no entendemos una palabra de lo que se habla o porque no nos interesa nada de lo que se dice, porque nos parece mal dicho o porque no estamos en absoluto de acuerdo con ello, es lo mismo que si nos dieran a leer el libro equivocado. Y preguntándome el porque de que haya gente que sufra tanto para comenzar a leer o para tener constancia con una lectura, llegué a la conclusión de que los culpables no son los niños que no quieren leer o los jóvenes que se rehusan a entrar en ese maravilloso mundo; el problema son los libros.

O dicho de otro modo, los encargados de fomentar la lectura no tienen en la mayoría de los casos ni la menor idea de como hacerlo. Dan a los niños y jóvenes lecturas a destiempo con respecto a su edad, a sus intereses y a su actualidad. Clásicos, les llaman; en muchos casos libros bellamente escritos y joyas de la literatura, que aburren por completo y alejan para siempre de la lectura a los principiantes de las letras.

Interesar y apasionar son palabras claves en este proceso de atracción, su ausencia es la muerte literaria de generaciones de lectores. Es tanto como querer que un chico de 6 años aprenda a amar la música escuchando a John Coltrane o a Rachmaninoff, no es imposible, pero es muy difícil, sobre todo en un ambiente no controlado como es el mundo actual. Computadoras, tabletas móviles y teléfonos inteligentes, son vínculos con cantidades ilimitadas de información de todo tipo; la cultura pop se mezcla con la popular y la clásica o culta como es llamada; las diferencias de género se desvanecen y la complicación de mantener a los niños y jóvenes alejados de cierto tipo de información es casi impensable y los que creen que con candados de seguridad y una supervisión cercana y feroz lo pueden lograr, solo se engañan y se privan de dar a los chicos las herramientas adecuadas para manejar y procesar la información a la que estarán expuestos de una u otra forma. La curiosidad mató al gato que no estaba preparado.

Y siguiendo con estás preguntas me encontré recordando mi propio proceso como lector. Nací en en una familia en donde la lectura estaba presente pero no era tan importante en la vida familiar. Mi padre lee desde que tengo memoria en sus ratos libres, los fines de semana por ejemplo y sin duda lo disfruta pero no es algo imperioso en sus actividades diarias. Mi madre, a pesar de su fantástica intuición y su aguzado sentido del análisis, nunca ha sido muy asidua a leer; por lo que mi camino como lector fue muy autodidacta, lo cual en mi visión fue favorable. Recuerdo a mi madre leyéndonos cuentos antes de dormir, una costumbre que comenzó cuando yo ya tenía unos 10 años y recuerdo a algún profesor de la primaria leyendo a Poe en voz alta la última hora de clases cada viernes, ambos muy gratos recuerdos. Recuerdo algunos libros de regalo . Juan Salvador Gaviota de Bach, Corazón de  De Admicis, El Principito de Saint-Exupéry.  Pero no me recuerdo leyendo mucho por gusto. No me recuerdo enamorado de la lectura cuando niño. Entonces me pregunté, ¿cuándo fue que comencé a leer?, y para mi sorpresa, mi primer recuerdo de lectura interesada y apasionada es: Tampico, un primo querido, sus cómics.

Nunca más dejé de leer. Pasé de los cómics a los pequeños libros de aventuras en donde se podía escoger lo que el personaje principal iba a hacer a continuación y de ahí a pequeñas novelas y biografías hasta llegar al día de hoy donde leo prácticamente de todo tipo de publicaciones. De ahí que me naciera dedicar algunas líneas a todos aquellos que tengan la oportunidad de recomendar un libro a un niño o un adolescente. Los libros que se leen en la escuela no han servido para apasionar y mantener el amor por la lectura de por vida, porque muchas veces, esos libros no se relacionan con nuestra vida o nuestro diálogo interior. Solo quiero decir que sí, que siempre hay libros que sí lo hacen y que no tiene nada de malo ni de raro que nos aburra un libro; no es motivo de vergüenza ni de frustración, es solo que tal vez no es el momento adecuado o que de plano, estamos en presencia de un mal libro; ah, porque también los hay, y muchos.

ImageAsí que solo es cosa de seguir buscando y buscando cual es la fiesta que nos acomoda, la ciudad perfecta, el sueño adecuado y entonces irnos de vacaciones ahí, por un tiempo.

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12 comentarios

  1. Sandra

    Si es cierto, Leo, en Muchas ocasiones en mi colegio nos ponían textos qué no eran para leer en esa época, ahora los leo y ya los entiendo, es increíble como el mismo libro en diferentes épocas de la vida sé entienda y sé interprete diferente sé note el significado o la enseñanza qué deja el libro.
    Aunque debo admitir qué todavía hay libros qué me aburren o me san sueño

    26 agosto, 2013 en 7:58 pm

  2. Sandra

    O de pronto no sé le pone el empeño suficiente o sé le dedica el tiempo requerido para poder entenderlo e interpretarlo

    26 agosto, 2013 en 8:01 pm

  3. Geraldine Berenice

    te amo leo. besitos

    26 agosto, 2013 en 9:48 pm

  4. MITZI

    Gracias por compartir tantas cosas bellas!!! Te amo mi amor Platónico. Dios te Bendiga.

    26 agosto, 2013 en 10:24 pm

  5. El Gabo

    Excelente tu reflexión, por lo pronto yo ahorita tengo Fiesta con Hermann Hesse 🙂

    26 agosto, 2013 en 10:31 pm

  6. Blanca Alvarez

    Efectivamente me considero no tan buena lectora, pero sabes esto año me propuse a hacerlo y en lo que va del año llevo solamente 7 libros, entre los cuales estan 2 sagas y Brida 🙂 y se me hace poco pero creo yo que me han encantado e inducido un poco mas y mas a la lectura…. asi que en lo que queda de este año, continuaré…. Ahorita estoy con un clasico, Los Miserables y hasta donde voy en las primeritas paginas, estoy envuelta….. ya te platicaré de como me fue…. Un beso y abrazo enorme para todos en tu familia 🙂 y en especial a ti…. Te Quiero chiki’o !!!!!!

    26 agosto, 2013 en 11:34 pm

  7. Me identifica mucho la reflexión que acabas de plasmar… cuando estaba en el colegio era para mi un suplicio caótico leer los libros que me dejaban; reliquias de la literatura que para mi en ese tiempo eran igual a un largo viaje al aburrimiento… libros que no me hacían sentido, no me identificaban, y que no me atraían en lo absoluto. Me la pasaba leyendo resumenes para salvar la prueba. Ahora por fortuna recuerdo con cariño especial aquellos libros que le dieron un nuevo rumbo a mi gusto por la lectura… Dracula de Bram Stoker, y Niebla de Miguel Unamuno… supongo que por eso logro comprender tan a la perfección lo que dices; hay libros que no llegan en el momento indicado a la etapa por la que estamos atravesando, pero eso no significa que en otro momento se tenga la misma percepción de este… y/o también simplemente el genero del libro no concuerda con los gustos personales, y se deba seguir explorando.

    Gracias por compartir tus ideas con nosotros, es siempre un aprendizaje enorme leerte.

    Un abrazo García, se le extraña en tierras chilenas.

    27 agosto, 2013 en 12:28 am

  8. Africa McDonald

    Afortunadamente, en mi infancia siempre hubo muchos libros, recuerdo a mi padres comprando desde el libro de oro de los niños y alentandome a termnar los ejercicios de origami. Tambien me recuerdo leer el principito y. El zarco como tarea en la escuela que me hiso odiarlo por muchos años, pero emocionarme con “Amor de mis amores” donde el protagonista era
    un charro tipo Jorge Negrete que le tiran. El corazón de un escopetazo y en su lugar tenia corazones de dulce y hasta de alegra que sus amantes ( chicas bellas la cuales. Se robaba) le hacían cada dia para tapar el hueco que tenia, o leer y releer. ” Cien años de soledad ” y cada vez encontrar algo nuevo. Claro con los años los gustos han cambiado, pero intento dejarle a los hijos el mismo gusto por ese pasatiempo que es leer, lo que quieran comics, revistas lo que sea, pero que lean, por lo pronto yo me quedo con mi libro de “Nocturna” de Gillermo de el Toro y ya les contare. Buena noche a todos.

    27 agosto, 2013 en 4:59 am

  9. Reblogueó esto en Secretos compartidos;<3.

    31 agosto, 2013 en 7:11 pm

  10. Liber Ty

    Cierto León la lectura se tiene que inculcar desde la infancia pero con libros de acuerdo a esa etapa que llamen la atención del niño más que la razón. En lo personal me encanta la lectura me sumerjo en cada historia, en cada personaje, en cada reflexión. También me encanta la poesía en especial la de Jaime Sabines y Mario Benedetti pero la que también me apasiona es la que tú musicalizas en tus canciones. Gracias por existir besos! Att. Liberty

    1 septiembre, 2013 en 3:52 pm

  11. Lilian Polar

    Excelente reflexión Leo tu si enamoras..

    1 septiembre, 2013 en 5:45 pm

  12. Maria

    Oye, aliméntame la nostalgia, la melancolía y despierta a la inspiración con tus palabras venidas de un corazón transparente. No te vayas tanto tiempo…

    2 septiembre, 2013 en 10:07 pm

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