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No hay mayor ceguera que la del que quiere ver.

No, no es un error. Caminaba hacia mi cocina en la obscuridad y de pronto me desorienté un poco y me dio un poco de temor estrellarme con un librero que está en el camino en mi casa, inmediatamente me di cuenta de mi acción y de sus repercusiones: cerre los ojos y entonces llegué sin problemas y mucho más fácilmente, lo cual me hizo pensar que la vida puede parecerse a esto. Cuanto deseamos algo con todas nuestras fuerzas y nos obsesionamos con ideas y deseos, tanto que nunca suceden. ¿Por qué pasa esto?, existe una respuesta convincente para mi al respecto. No sabemos desapegarnos de las cosas, las volvemos nuestro fin y no nuestro medio, y entonces nunca llegan, supongo que porque al ser nuestro fin, se predisponen para llegar al final,¿al final de qué?, pues supongo que de todo. Una de las cualidades más importantes en la gente que logra cosas, es la de saber dejar que las cosas sucedan sin interesarse tanto en que eso suceda. ¿No han pensado cómo muchas veces a la gente que comúnmente le suceden cosas buenas, no parecen estar atribulados o demasiado preocupados por que les sigan sucediendo?, los mejores negociantes, los grandes goleadores o los galanes más exitosos ¿no están acaso relajados y hasta un poco separados del resultado de sus acciones?. Es una pregunta, habrá quien no crea que es así y que afirme que es necesario estar preocupado todo el tiempo para que algo suceda, pero creo que en realidad ese exceso de preocupación suele ahuyentar los resultados. Fluir, fluir sin sufrir tanto, sin la angustia, tomando perspectiva siempre, haciendo consciente nuestra naturaleza y la inminencia de el final, que tarde o temprano delimita nuestra existencia y nos regala una particular claridad para poder aislarnos de las cosas, esas cosas que todos los días nos parecen tan importantes y trascendentes y nos absorben dramáticamente. No sé como funciona, pero eso no significa que no funcione, y para cerrar citaré una frase que aparece en un sagrado libro hindú, llamado Bhagavad Gita, disculpen la imperfecta traducción, pero es algo así, “Miserables son los hombres que hacen su trabajo pensando en el resultado y no por el amor que le tienen…”. Parece que desde hace mucho hay un pensamiento similar, que aunque no es explicado, es aplicado, algunos le llaman La Ley Del Desapego, también se podría llamar como una canción de Don Jorge Drexler, Don De Fluir.

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3 comentarios

  1. anahì

    Leo, que palabras más sabias¡¡¡
    Me has hecho recuerdo de eso tan poderoso que a veces uno se olvida. Me rectificas en el camino…es tan cierto, tan preciso, no sabes cuan importantes son y han sido tus palabras hoy.
    Muchas gracias¡

    4 agosto, 2010 en 8:51 am

  2. Linda Galvan

    wow! Leito tienes toda la razon! una vez que lo piensas detenidamente te das cuenta de lo cierto que es! es increible! muchas gracias por tus palabras.

    4 agosto, 2010 en 1:06 pm

  3. Adry

    solo dejar fluir las cosas….no pensar en el fin..y talvez disfrutar mas bien de las cosas que se hacen antes de conseguirlo..capte bien?..LO QUE ESCRIBISTE ES DEFINITIVAMENTE HERMOSO….

    9 agosto, 2010 en 4:12 pm

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